Gabriel y Claudio

En la vida, son pocas las veces en que el mundo conspira a nuestro favor de tal manera que no creemos que lo que estamos viviendo es real. Fue en marzo del 2016 para ser exacto.

Claudio, un joven de 23 años. Él trabajaba en una agencia de publicidad como diseñador gráfico. Estaba soltero y con muchas expectativas de la vida.

Gabriel, de 21 años. Estudiante de diseño gráfico (primera coincidencia), soltero y con planes de estar con sigo mismo.

El 24 de marzo fue un día clave, puesto que nadie imaginó que ese día sería el comienzo de algo nuevo para ambos.

Eran las 7am, era un día muy normal para Claudio, sólo había una preocupación: Llegar a la hora al trabajo. Al despertar, lo primero que hizo (como era costumbre) ver la hora y notó que había recibido un mensaje directo en Instagram. Era un tal @goofy_moreno, alguien que jamás en la vida había visto. El mensaje no tenía una intención clara, sólo decía “Saludos”. Después de ver sus fotos se dio cuenta que el propósito del mensaje era conocerlo, entonces responde con un “Hola ¿Cómo estás?”.

Desde ahí todo fluyó muy bien; hubo química digital. Pasaban horas y horas del día hablando, eran diseñadores, ambos nacidos en marzo (segunda coincidencia) y con un humor muy parecido. Al pasar los días (como era de esperar) quedaron en juntarse en persona en el metro Tobalaba. Fue muy raro, ya que en el fondo ambos se gustaban físicamente y a través del teléfono, pero ¿Cómo sería en persona?

La noche previa Gabriel tenía que terminar un encargo para la U y Claudio para acompañarlo lo llamó por teléfono, una llamada que duró aproximadamente 7 hrs. Cuando amaneció, se despidieron para que cada uno continuara con su día (con mucho nervio y ansias, ya que al final del día se verían en persona).

Gabriel después del intenso trasnoche no se bañó, sólo se vistió y corrió a imprimir su encargo para alcanzar a llegar a la entrega. Cuando recién logró imprimir se dio cuenta que ya era demasiado tarde y muy frustado tomó el metro de vuelta a su casa, nada había valido la pena. Al subir al vagón del metro Los Leones, muy molesto se percata que alguien hablaba muy fuerte por teléfono y pensó “¿Por qué todo el mundo tiene que enterarse de su conversación?” Al voltear se da cuenta que era él, era Claudio (Tercera Coincidencia).

Claudio estaba hablando, y al ver a Gabriel, muy sorprendido corta en seco el teléfono y se acerca a saludarlo. Habiendo cinco líneas de metro, 108 estaciones y varias puertas para subir al vagón, se encontraron ahí. Tuvieron menos de 2 minutos para conversar, estaban muy nerviosos y sin poder creer lo que había pasado se despidieron, puesto que Gabriel se debía bajar en la siguiente estación (La verdad es que Gabriel meses más tarde confesó que se despidió antes porque estaba avergonzado de su look desaliñado, ya que no se había bañado).

Fue impactante, luego de despedirse querían que el día terminara pronto para poder tener la cita programada. Cuando llegó la hora Gabriel estaba completamente distinto a la primera impresión, se había cortado el pelo, afeitado y estaba muy bien vestido. Le dio tanta lata que Claudio lo viera así que llegó totalmente arreglado. A Claudio le encantó Gabriel desde el primer minuto que lo tuvo en persona, pero ¿qué sentía Gabriel?

Caminaron, hablaron y rieron mucho, esa química era real y se sentía en el aire. Se sentaron en el pasto durante horas. Gabriel estaba muy compuesto, pero Claudio sentía atracción y quería besarlo (Sí, muy fácil), pero Gabriel no parecía ser el tipo de persona que hacía algo en la primera cita. Después de varios torpes intentos de Claudio, Gabriel cedió y sellaron el día con un beso, de esos que jamás se olvidan.

Fue adrenalínico, porque ambos sin buscar nada en especial estaban iniciando lo que sería una aventura juntos (2 años hasta el día de hoy).

Duración: dos años y 1 dia.
Relación: Estable.