23 noviembre, 2016

Camila y Pilar

Camila y PilarEl comienzo fue algo difuso, pero muy dulce.

Primero fue la amistad, una amistad bonita, en medio de un grupo de grandes amigas que hacen cosplay. Camila vio a Pilar en un inicio y le gustó de inmediato, pero naturalmente, todo era platónico, o al menos eso pensaba ella.

Pilar vio a Camila, y prefirió no pensar de más, ya que las dos estaban con una pareja, aunque le gustara y hubiera algo más entre líneas, que no podía verbalizarse.

– “Esto es puramente platónico”, se decía Camila.

– “Esto es algo que prefiero omitir…”, se decía Pilar.

Camila y PilarAmbas tenían pareja, pero todo había cambiado, y ambas relaciones no iban de lo mejor. Tal vez faltaba algo –un paso, un gesto, un dato– para darse cuenta, y así cambiar el panorama en su totalidad. Una estaba agotada, y no quería ser injusta o incorrecta con su pareja, y la otra había esperado un proyecto o una señal mucho tiempo, y necesitaba ser leal a sí misma.

Así, las cosas se fueron dando de otro modo, Pilar empezó a llenar espacios vacíos en la vida de Camila sin darse cuenta, en momentos de crisis o de agotamiento, y por otro lado, la amistad de Camila fue cada vez más fuerte, y volviéndose más presente, más tierna y honesta. Cada conversación las acercaba más, y de pronto las charlas pasaron a ser gestos, y frases que parecían ser broma, pero no lo eran tanto.

El camino de pronto fue claro, hubo que tomar decisiones, cada cual por su lado, en rutas distintas: había que ser leales a cada una, dejar ir, ser honestas y finalizar una historia, para dar paso a otra.

Camila y PilarCamila hizo el primer movimiento, dejando de lado prejuicios y miedos, asumiendo riesgos, y jugándosela con una energía gigante, a lo que Pilar respondió en el tiempo y con actos consecuentes, a la altura de las circunstancias. Había sido muy difícil, pero ahora comenzaba otra fase: Camila y Pilar se estaban encontrando en un punto de convergencia, como dos vectores unidos desde antes, tal vez destinados, ¡quién sabe!

Así fue como comenzaron a estar juntas, retomando cada cual las ganas de ser felices, de ser amadas, de disfrutar y en algún minuto, sintieron que podían hacerlo, y hacerlo de verdad. Primero fue tímidamente, ambas dejando ir sus sombras, y abriéndose a un invierno que ya no parecía tan frío, a una luz que encandilaba sus ojos, pero que era benigna. Los planes y proyectos de cada cual se fueron definiendo, y parecían tener más fuerza y más intensidad. El cansancio, al fin y al cabo, no era tal, si estaban juntas.

A finales de julio, Pilar dio el siguiente paso frente a Camila, respondiendo a su primera jugada maestra. Fue un momento muy intenso, una especie de aurora, en un paseo por Santiago.

Desde entonces no han dejado de hacerse compañía y de armar escenarios juntas, porque más que ser amigas, como lo fueron desde el principio, ahora son compañeras, y tal como les gusta imaginarlo, ambas van a la par en la batalla, de frente, con una fuerza y una valentía enormes, dispuestas a encontrar toda la dulzura posible, y hacerla propia, construyendo un universo propio.

Para ellas, el amor es épico, intenso, potente, de fuego y agua; además es cursi, es rosado, dorado y turquesa, es de primavera, de verano, de otoño y de invierno.
Y así como prefieren mantenerlo, hasta donde les sea posible.

Camila y Pilar

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